Mantener el horno en el día a día
El horno suele acumular grasa y olores si se deja demasiado tiempo sin revisar. Después de una cocción, cuando el interior aún está templado pero no caliente, pasar un paño húmedo por las manchas visibles puede evitar que los restos se fijen.
No hace falta desmontar todo después de cada uso. Lo importante es vigilar la puerta, la bandeja, la rejilla y las paredes cercanas a los alimentos. Si un plato puede derramarse, usar una bandeja adecuada o un soporte de protección ayuda a reducir el trabajo posterior.
Una vez por semana, según el uso, conviene retirar accesorios y limpiar con más calma. Esta rutina ligera mantiene el horno en mejores condiciones y evita que la limpieza se convierta en una tarea pesada.
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